Hay etapas que terminan en los hechos mucho antes de terminar dentro de nosotras. Una relación se acaba, dejamos un trabajo, nos mudamos de ciudad, los hijos crecen, perdemos a alguien, termina una amistad, atravesamos una enfermedad o simplemente llegamos al final de una época de nuestra vida y sabemos que no volverá. Todo ha cambiado y, sin embargo, una parte de nosotras continúa allí. A veces echamos de menos lo que teníamos, otras seguimos intentando entender por qué terminó y otras ni siquiera querríamos regresar, pero no conseguimos sentir que aquello está realmente cerrado. Entonces podemos empezar a exigirnos algo que quizá no sabemos cómo hacer: pasar página. Como si cerrar una etapa consistiera en decidir que ya no vamos a pensar en ella. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita parten de otro lugar. Una historia no necesariamente se cierra porque dejemos de recordarla, sino cuando podemos darle un lugar dentro de nuestra vida que no necesite ocupar continuamente el presente. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para ayudarte a volver a esa etapa, no con la intención de quedarte allí, sino para preguntarte qué significó, qué perdiste, qué conservas, qué no pudiste decir entonces y cómo te la estás contando ahora. Porque a veces intentamos cerrar una historia antes de haber encontrado nuestras propias palabras para explicárnosla y aquello que parece una incapacidad para avanzar puede ser también una conversación que todavía no hemos terminado.
Durante tres meses, un Relato Sanador propone un recorrido íntimo y autónomo en el que cada pregunta continúa la anterior y nadie interpreta tus respuestas ni decide cuándo deberías haber superado algo. No necesitas saber escribir ni convertir tu experiencia en literatura. El lenguaje sirve aquí para leerte, entenderte y reconocer qué parte de esa etapa sigue teniendo algo que decir en tu presente. Si sabes que necesitas cerrar algo pero no tienes claro qué es exactamente lo que continúa abierto, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acompañarte mejor ahora. La manera en que contamos nuestros finales también atraviesa el Relato Social, legado del Campus, y el Compromiso del Relato Sanador, porque muchas de nuestras pérdidas y transformaciones están ligadas también a historias familiares, económicas, migratorias, culturales o colectivas que no pueden comprenderse únicamente como decisiones individuales. Cerrar una etapa no significa decidir que no importó, borrar a las personas que estuvieron allí ni convertir todo lo vivido en una lección. Puede significar poder decir: esto formó parte de mi vida, esto me hizo, esto me dolió, esto perdí, esto todavía conservo y ahora estoy aquí. Una historia puede seguir siendo nuestra sin que tengamos que continuar viviendo dentro de ella. Y quizá cerrar no sea poner un punto final, sino recuperar la voz para decidir cómo queremos empezar a contarnos lo que viene después.
