Todas y todos somos únicos y extraordinarios. Irrepetibles.
Y la escritura lo salva, conserva su memoria y lo dignifica.
El legado social del Campus nace de la convicción de que la escritura y el pensamiento literario son herramientas para comprendernos, defender la dignidad y transformar la manera en que nos relacionamos. Desde hace más de veinte años, Lolita Bosch investiga cómo convertir el conocimiento de personas que han vivido violencia, exclusión, pobreza, migración o pérdida en herramientas útiles y compartidas, sin hablar nunca por ellas, sino ayudándolas a explicarse con su propia voz.
Esta investigación adquirió una nueva dimensión en 2007, con el estallido de la guerra del narcotráfico en México. Escuchando a las víctimas, Lolita entendió que para comprender lo que estábamos viviendo e intentar evitarlo teníamos que confiar las unas en las otras y aprender de lo que ellas sabían. Desde entonces trabaja para que ese conocimiento nos sirva a todas, pero también para que sirva a quienes lo comparten para protegerse, defender sus derechos y exigir dignidad. De ahí han nacido proyectos culturales, educativos y sociales en contextos muy diversos, un legado que hoy recogen el Campus y el Colectivo Fu.
Como decía Theodor W. Adorno, la filosofía tiene que servirnos para ir a comprar el pan. Nosotras pensamos que el pensamiento literario también debe ser una herramienta útil: una manera de mirar con más curiosidad, precisión, empatía y humildad, de reconocer aquello extraordinario que hace única a cada persona y de imaginar otras maneras de entendernos. Porque escribir y pensar literariamente también pueden ayudarnos a encontrarnos y a construir juntas un mundo más digno y más justo.













