Cuando te cuesta pedir ayuda

Hay personas que saben estar para todo el mundo y, sin embargo, cuando son ellas quienes necesitan algo no saben cómo pedirlo. Escuchan, cuidan, resuelven, sostienen y encuentran tiempo incluso cuando casi no lo tienen, pero ante la posibilidad de decir «no puedo con esto sola» aparece una resistencia enorme. No quiero preocupar a nadie, no es para tanto, ya se me pasará, las demás también tienen problemas, debería poder resolverlo yo. A veces hemos aprendido muy pronto que necesitar era molestar, que ser fuerte significaba no depender de nadie o que pedir algo nos exponía a que nos dijeran que no. Otras veces hemos pedido ayuda y no llegó, llegó mal o terminó teniendo un precio que no queríamos volver a pagar. Entonces dejamos de pedir y, con los años, esa decisión puede convertirse en una identidad: yo soy la que puede con todo. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no pretenden decirte que tienes que apoyarte más en otras personas ni decidir por ti cuándo deberías hacerlo. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para que puedas preguntarte qué significa para ti necesitar, qué te dices cuando no puedes más, de dónde vienen esas palabras y qué lugar ocupas tú dentro de todo el cuidado que entregas a las demás. Porque quizá antes de aprender a pedir ayuda necesitamos reconocer que tenemos derecho a necesitarla.

Durante tres meses, un Relato Sanador abre una conversación íntima y autónoma contigo misma. No necesitas saber escribir, nadie corrige tus textos y nadie los interpreta para explicarte quién eres. Cada pregunta continúa la anterior y te permite ir reconociendo las historias que has construido alrededor de la fortaleza, la vulnerabilidad, el cuidado o la dependencia, sin conducir tus respuestas hacia una conclusión decidida de antemano. Si sabes que estás sosteniendo demasiado pero no tienes claro qué necesitas ni por dónde empezar, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido se acerca más al momento en el que estás. Esta manera de entender el cuidado forma parte también del Relato Social, legado del Campus, y del Compromiso del Relato Sanador, porque ninguna sociedad puede hablar seriamente de bienestar si cuidar significa que algunas personas tengan que desaparecer detrás de las necesidades de las demás. Pedir ayuda no significa dejar de ser autónoma ni entregar a otra persona la responsabilidad de nuestra vida. Puede significar algo mucho más sencillo: reconocer que también formamos parte de las personas a las que merece la pena cuidar. Quizá has aprendido durante años a preguntarte quién te necesita. Un Relato Sanador puede ayudarte a abrir otra pregunta que también importa: ¿qué necesitas tú?

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