Saber lo que no queremos suele ser más fácil. No quiero seguir trabajando así, no quiero continuar sintiéndome de esta manera, no quiero esta relación tal como es, no quiero estar siempre cansada, no quiero volver a aceptar determinadas cosas. Podemos tener clarísimo todo aquello de lo que queremos alejarnos y, sin embargo, quedarnos completamente en blanco cuando aparece la pregunta siguiente: entonces, ¿qué quieres? A veces llevamos tanto tiempo respondiendo a lo que necesitaban otras personas, resolviendo urgencias, adaptándonos a circunstancias difíciles o haciendo lo que creíamos que teníamos que hacer que hemos dejado de hacernos esa pregunta. O quizá sí nos la hacemos, pero la respuesta aparece inmediatamente acompañada de una corrección: eso no es realista, no puedes permitirte querer eso, a tu edad ya no, piensa en las demás, deberías conformarte, hay personas que están mucho peor. Y así podemos acabar confundiendo no saber qué queremos con haber aprendido a descartar nuestros deseos antes incluso de escucharlos. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no pretenden decirte qué debería hacerte feliz ni proponerte una versión mejor de tu vida. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para abrir una conversación en la que puedas preguntarte qué quieres sin tener que convertir inmediatamente la respuesta en una decisión. Qué echas de menos, qué te hace bien, qué has dejado de hacer, qué deseas conservar, qué necesitas cambiar y qué voces aparecen cuando empiezas a imaginarlo. Porque escuchar un deseo no obliga a cumplirlo. Pero no poder siquiera escucharlo puede alejarnos mucho de nosotras mismas.
Durante tres meses, un Relato Sanador propone una conversación íntima y autónoma contigo misma, sin interpretar lo que escribes ni conducirte hacia una conclusión determinada. No necesitas saber escribir ni querer hacer literatura. Utilizamos el lenguaje porque poner nuestras palabras delante de nosotras nos permite leerlas, reconocer las contradicciones y distinguir poco a poco entre aquello que queremos y aquello que hemos aprendido que deberíamos querer. Si sabes que no quieres seguir exactamente como estás pero todavía no consigues reconocer qué necesitas, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acompañarte ahora. Esta pregunta sobre quién puede imaginar y decidir su propia vida está también en el corazón del Relato Social, legado del Campus, y del Compromiso del Relato Sanador, porque nuestros deseos tampoco nacen fuera del mundo: están atravesados por las posibilidades económicas, familiares, culturales y sociales que hemos tenido y por aquello que aprendimos que una persona como nosotras podía o no podía querer. Saber qué quieres no significa encontrar de repente un gran propósito ni diseñar el resto de tu vida. Puede empezar con algo muchísimo más pequeño: recuperar un espacio en el que puedas preguntártelo sin corregirte antes de responder. Quizá no tengas todavía una respuesta. Pero volver a escuchar la pregunta con tu propia voz ya puede ser una manera de empezar a encontrarte.
