A veces sabemos perfectamente que queremos dejar algo atrás y no podemos. Nos decimos que ya ha pasado suficiente tiempo, que pensar en ello no sirve para nada, que deberíamos mirar hacia delante o que otras personas han vivido cosas peores, pero ninguna de esas frases consigue cerrar lo que continúa abierto. Incluso podemos haber tomado todas las decisiones necesarias en nuestra vida: alejarnos de una persona, cambiar de trabajo, empezar de nuevo, reconstruir una rutina, hablar muchas veces de lo sucedido y comprender racionalmente qué ocurrió. Y aun así la historia vuelve. No necesariamente porque queramos regresar a ella, sino porque hay algo que todavía no hemos conseguido decirnos. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no parten de la idea de que haya que olvidar para sanar ni de que exista una forma correcta de cerrar una experiencia. Parten de algo mucho más sencillo: necesitamos poder contarnos lo que vivimos con palabras que sintamos nuestras. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para abrir esa conversación sin interpretar tu historia por ti, sin decirte qué deberías descubrir y sin convertir aquello que ocurrió en una lección obligatoria. A veces no podemos soltar algo porque todavía seguimos explicándonos desde el miedo que nos produjo, desde la rabia, desde la vergüenza, desde la culpa o desde aquello que otra persona dijo que había ocurrido. Escribir permite detener ese relato, mirarlo y empezar a distinguir entre la experiencia que vivimos y todas las palabras que se fueron acumulando después alrededor de ella.
Un Relato Sanador dura tres meses precisamente porque soltar no es una orden que podamos darnos. Necesitamos tiempo para hacernos preguntas, dejar que las respuestas se asienten y descubrir otras preguntas que al principio ni siquiera sabíamos formular. Es un recorrido autónomo e íntimo: nadie necesita leer tus textos ni valorar lo que escribes, porque aquí no estamos haciendo literatura y no hay nada que escribir bien. Estamos utilizando el lenguaje para aprender a leernos. Si sabes que necesitas mover algo pero todavía no sabes exactamente qué, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y reconocer desde qué lugar puede tener sentido empezar. Esta manera de trabajar con nuestras historias también sostiene el Relato Social, legado del Campus, y el Compromiso del Relato Sanador, porque creemos que aprender a escucharnos y aprender a escuchar a las demás forman parte de una misma manera de construir bienestar y paz. Soltar una experiencia no significa conseguir que deje de formar parte de tu historia. Tampoco significa perdonar, olvidar o decidir que ya no importa. Puede significar que aquello que ocurrió deje de ocupar un lugar que ya no quieres concederle, que puedas recordarlo sin tener que volver siempre a la misma explicación y que recuperes la posibilidad de decidir cómo quieres contarte a partir de ahora. El pasado seguirá siendo pasado. Lo que puede cambiar es quién tiene hoy la voz para narrarlo.
