Hay un momento en que querer escribir deja de ser una idea agradable y empieza a convertirse en una pregunta incómoda: ¿por dónde empiezo? A veces llevamos años leyendo, imaginando historias, anotando frases o pensando que algún día escribiremos un libro, pero cuando llega el momento de hacerlo aparecen todas las dudas a la vez. No sé suficiente. No tengo una historia completa. No sé si podré terminarla. Quizá debería aprender primero. Quizá tendría que esperar hasta tener más tiempo. El problema es que ese momento perfecto casi nunca llega. Escribir no empieza cuando sabemos hacerlo. Empieza precisamente para aprender a hacerlo. Nadie necesita conocer la estructura completa de una novela antes de escribir la primera escena ni tener una voz definida antes de empezar a buscarla. Lo que necesita es un camino que le permita avanzar mientras aprende a tomar sus propias decisiones. En el Campus Lolita entendemos la escritura de esa manera y por eso existen distintos recorridos de escritura, porque no todas las personas empiezan en el mismo lugar ni necesitan lo mismo. Algunas quieren aprender desde cero, otras llevan años escribiendo solas, algunas tienen un libro empezado y otras todavía no saben qué quieren escribir. Lo importante no es llegar preparada. Lo importante es encontrar el recorrido que corresponde al momento en el que estás ahora.
Para quien quiere aprender a escribir y construir un proceso sólido existe el Recorrido Total de Escritura, un camino pautado para aprender mientras escribes y desarrollar poco a poco una manera propia de trabajar. Quien ya ha hecho un recorrido literario importante y quiere convertir la escritura en oficio puede necesitar, en cambio, la intensidad del Máster del Campus Lolita. Y también puede ocurrir que sepas que quieres escribir pero no tengas ninguna certeza sobre cuál de esos caminos es el tuyo. Para eso hemos creado un test para saber cuál es tu camino ahora: no para decidir por ti, sino para ayudarte a reconocer qué necesitas en este momento. Además, creemos que el dinero no debería ser siempre aquello que determina quién puede acceder a un proceso de aprendizaje y por eso el Campus dispone también de becas. Empezar a escribir no significa comprometerse a publicar una novela ni demostrar que una merece llamarse escritora. Significa algo mucho más sencillo y mucho más importante: dejar de esperar a saber escribir para empezar a aprender escribiendo. Porque casi ningún libro comienza con una autora segura de sí misma y una historia perfectamente resuelta. Empieza con alguien que todavía tiene muchas preguntas y que, aun así, decide escribir la primera página.
