A veces no estamos mal hasta que miramos alrededor. Vemos a alguien que parece tener la relación que nosotras no tenemos, una vida profesional más estable, una familia distinta, más dinero, más seguridad, un cuerpo con el que parece sentirse cómoda o simplemente la sensación de haber llegado a un lugar al que nosotras todavía no hemos llegado. Entonces nuestra propia vida empieza a cambiar delante de nuestros ojos. Lo que hace unos minutos era suficiente parece poco, aquello de lo que estábamos orgullosas pierde valor y empezamos a medirnos utilizando la vida de otra persona como unidad de medida. Las redes sociales han multiplicado esas comparaciones, pero no las inventaron. Podemos compararnos con hermanas, amigas, compañeras, con nuestra madre cuando tenía nuestra edad o incluso con la persona que nosotras mismas pensábamos que seríamos a estas alturas. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita parten de una idea sencilla: para poder contarnos necesitamos reconocer desde qué voz estamos mirando nuestra vida. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para que puedas observar qué criterios utilizas cuando te valoras, quién te enseñó qué significaba tener éxito, estar bien, ser suficiente o haber llegado a tiempo, y cuánto de aquello que persigues responde realmente a lo que deseas. No se trata de convencerte de que dejes de compararte ni de repetirte que eres perfecta tal como eres. Se trata de algo más profundo: recuperar la posibilidad de preguntarte cómo es tu vida cuando no la estás mirando a través de la vida de otra persona.
Durante tres meses, un Relato Sanador propone una conversación íntima y autónoma contigo misma, sin interpretar tus respuestas ni decidir qué deberías querer. No necesitas saber escribir ni hacer literatura. La escritura es una herramienta para detener las frases que utilizas cada día, poder leerlas y descubrir cuáles expresan verdaderamente tu manera de mirarte y cuáles has heredado de expectativas familiares, sociales o culturales. Si sientes que la comparación está ocupando demasiado espacio pero no sabes qué necesitas trabajar exactamente, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acompañarte mejor ahora. Esta pregunta sobre quién decide cuánto vale una vida atraviesa también el Relato Social, legado del Campus, y el Compromiso del Relato Sanador, porque no todas partimos del mismo lugar ni disponemos de las mismas oportunidades, recursos, cuerpos, redes o circunstancias, y convertir una única forma de vivir en medida de todas las vidas también produce dolor. Dejar de compararte no significa dejar de admirar, desear o mirar a las demás. Puede significar recordar que otra vida no puede decirte si la tuya tiene valor. Quizá la pregunta no sea por qué no tienes lo que tiene otra persona, sino algo que solo tú puedes responder: qué necesitas, qué quieres conservar, qué quieres cambiar y cómo quieres contarte la vida que realmente es tuya.
