Cuando siempre estás pendiente de los demás

Hay personas que entran en una habitación y casi inmediatamente saben cómo están las demás. Notan quién está incómoda, quién necesita ayuda, quién se ha quedado callada, quién está enfadada y qué podrían hacer para que todo vuelva a estar bien. Puede parecer simplemente empatía, generosidad o capacidad de cuidar, y muchas veces lo es, pero también puede convertirse en una forma de vivir en la que nuestra atención está siempre colocada fuera. Qué necesita mi pareja, cómo está mi madre, qué les pasa a mis hijos, si mi amiga se habrá molestado, si aquella persona estará decepcionada conmigo, qué puedo hacer para que nadie se sienta mal. Mientras respondemos todas esas preguntas puede quedar una que casi nunca formulamos: ¿cómo estoy yo? A veces aprendimos muy pronto a observar el estado de ánimo de quienes nos rodeaban porque hacerlo nos ayudaba a sentirnos seguras, otras crecimos entendiendo que cuidar era nuestra responsabilidad o descubrimos que ser necesarias era una manera de sentirnos queridas. Y aquello que empezó como una forma de relacionarnos puede terminar ocupando tanto espacio que ya no sabemos distinguir dónde terminan las necesidades de las demás y dónde empiezan las nuestras. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no pretenden enseñarte a dejar de cuidar ni convertir la independencia en un ideal. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para ayudarte a mirar qué lugar ocupas tú dentro de tus relaciones, qué ocurre cuando alguien que quieres está mal, qué responsabilidad sientes sobre el bienestar ajeno y qué te dices cuando intentas priorizar una necesidad propia. Porque quizá no necesites dejar de estar pendiente de las demás. Quizá necesites aprender a incluirte también entre las personas a las que escuchas.

Durante tres meses, un Relato Sanador propone una conversación íntima y autónoma contigo misma. Nadie interpreta tus textos, nadie decide cómo deberían ser tus relaciones y no necesitas saber escribir ni hacer literatura. Utilizamos el lenguaje para detener preguntas que normalmente dirigimos hacia fuera y empezar a dirigir algunas hacia dentro: qué siento, qué necesito, qué quiero, qué puedo dar y qué no puedo sostener ahora. Si llevas mucho tiempo cuidando, adaptándote o pendiente de todo el mundo y sientes que te has ido perdiendo de vista, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acompañarte. La manera en que distribuimos el cuidado forma parte también del Relato Social, legado del Campus, y del Compromiso del Relato Sanador, porque cuidar no es únicamente una cuestión privada y no todas las personas han recibido las mismas expectativas sobre cuánto deben sostener a las demás. Dejar de vivir pendiente de todo el mundo no significa volverte indiferente, querer menos ni dejar sola a quien te necesita. Puede significar reconocer que tú también existes dentro de tus vínculos. Que tus necesidades no aparecen únicamente cuando las de todas las demás ya están resueltas. Que cuidar puede ser una elección y no una desaparición. Y que recuperar tu propia voz quizá empiece por hacerte con la misma atención una pregunta que llevas años haciendo a todo el mundo: ¿cómo estás?

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