La rabia no siempre llega gritando. A veces aparece como irritación, impaciencia, ganas de discutir, rechazo hacia personas que no nos han hecho nada o una sensación constante de que todo nos molesta demasiado. Otras veces sí sabemos perfectamente de dónde viene: alguien nos hizo daño, vivimos una injusticia, no pudimos defendernos, perdimos algo que no tendríamos que haber perdido o durante demasiado tiempo tuvimos que callar aquello que queríamos decir. Entonces pueden pasar los años y seguir existiendo dentro de nosotras una conversación que nunca termina. Imaginamos lo que diríamos, repetimos lo que ocurrió, deseamos que alguien reconozca el daño o nos enfadamos también con nosotras mismas por continuar enfadadas. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no parten de la idea de que la rabia sea una emoción que haya que eliminar ni de que sanar signifique alcanzar obligatoriamente la serenidad, el perdón o la aceptación. El Relato Sanador propone utilizar la escritura guiada para escuchar qué está diciendo esa rabia, contra quién se dirige, qué protege, qué reclama y qué historia seguimos contándonos cuando aparece. No para decidir si tenemos derecho o no a sentirla, sino para dejar de relacionarnos con ella únicamente desde el rechazo o desde la repetición. Porque una emoción puede ocupar muchísimo espacio cuando solo sabemos combatirla y empezar a transformarse cuando conseguimos escuchar qué palabras lleva dentro.
Un Relato Sanador dura tres meses porque comprender una emoción no consiste en escribir una vez sobre ella y darla por resuelta. Es una conversación íntima y autónoma en la que cada pregunta abre la siguiente, sin que nadie lea tus textos para interpretarte ni decida qué deberías sentir al terminar. No necesitas saber escribir ni querer convertir tu experiencia en literatura. Utilizamos el lenguaje para que puedas leerte y reconocer qué parte de aquello que dices nace de ti, qué parte viene del dolor y qué palabras quizá llevas años repitiendo porque nunca tuviste un espacio donde formular otras. Si sientes mucha rabia pero no sabes qué hacer con ella ni desde dónde empezar a comprenderla, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acercarse más a tu momento. La rabia tiene también una dimensión colectiva y por eso esta manera de trabajar con nuestras historias forma parte del Relato Social, legado del Campus, y del Compromiso del Relato Sanador: muchas heridas no son únicamente individuales y aprender a narrarlas también puede ayudarnos a reconocer la violencia, la desigualdad o la injusticia que las rodea. Sanar la rabia no significa dejar de indignarte ante aquello que fue injusto ni reconciliarte con quien te hizo daño. Puede significar conseguir que esa rabia deje de hablar por ti todo el tiempo y se convierta en una voz más dentro de una historia mucho más grande. Una voz que puedes escuchar, comprender y colocar en su lugar sin permitir que sea la única que decide cómo quieres vivir ahora.
