Cuando tienes miedo de volver a equivocarte

Hay errores que no terminan cuando comprendemos que nos equivocamos. Una relación que elegimos y acabó haciéndonos daño, una persona en quien confiamos, una decisión económica, un trabajo que aceptamos, una oportunidad que rechazamos o cualquier elección cuyas consecuencias todavía recordamos puede convertirse en una advertencia que llevamos con nosotras. La próxima vez que tenemos que decidir algo, ya no estamos únicamente delante de esa nueva decisión. También está allí la anterior. Nos decimos que tendríamos que haberlo visto, que no podemos volver a ser tan ingenuas, que ya deberíamos haber aprendido y que esta vez tenemos que estar completamente seguras antes de movernos. Entonces podemos acabar intentando protegernos de una experiencia pasada evitando cualquier posibilidad de repetirla. El problema es que ninguna decisión importante viene acompañada de una garantía. Podemos informarnos, observar, aprender y reconocer señales que antes no vimos, pero nunca podremos conocer por adelantado todo lo que hará otra persona ni todas las consecuencias de aquello que elegimos. Los Recorridos de Sanación del Campus Lolita no buscan convencerte de que confíes ciegamente en ti ni decirte que el miedo es irracional. El Relato Sanador utiliza la escritura guiada para que puedas volver a mirar aquella experiencia y preguntarte qué ocurrió realmente, qué sabías entonces, qué no podías saber, qué has aprendido después y, sobre todo, qué te estás diciendo hoy sobre la persona que tomó aquella decisión. Porque quizá una equivocación te enseñó algo importante, pero eso no significa que tenga que convertirse en la prueba de que ya no puedes confiar en ti.

Durante tres meses, un Relato Sanador propone una conversación íntima y autónoma contigo misma. Nadie interpreta tus textos ni te dice qué decisiones deberías tomar, y no necesitas saber escribir ni querer hacer literatura. Utilizamos el lenguaje para separar poco a poco aquello que ocurrió de todas las conclusiones que hemos construido alrededor: me equivoqué puede haberse convertido en no sé elegir, confié en alguien que me hizo daño puede haberse convertido en no puedo confiar en nadie, no vi algo a tiempo puede acabar significando no puedo fiarme de mi percepción. Si una experiencia pasada está condicionando las decisiones que tomas ahora pero no sabes exactamente desde dónde empezar a trabajarla, puedes hacer el test para encontrar tu camino de sanación y descubrir qué recorrido puede acompañarte. Esta posibilidad de comprender nuestras decisiones dentro de todo lo que las rodeaba forma parte también del Relato Social, legado del Campus, y del Compromiso del Relato Sanador, porque no elegimos desde un vacío: elegimos con una historia, unas circunstancias, unos recursos y unas posibilidades concretas. Superar el miedo a equivocarte no significa creer que no volverás a hacerlo. Probablemente volverás a tomar decisiones que después habrías tomado de otra manera, como todas las personas. Recuperar la confianza puede ser descubrir algo distinto: que equivocarte no te quita para siempre la capacidad de escucharte. Puedes mirar lo ocurrido, aprender, cambiar de opinión, reparar cuando sea necesario y volver a elegir. Tu historia no tiene que convertirse en una larga estrategia para no cometer nunca otro error. También puede ser el lugar donde aprendas que, incluso cuando te equivocas, puedes volver a ti.

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