¿Y si pensarlo y escribirlo no hicieran exactamente el mismo trabajo y no tuvieran el mismo efecto en tu cuerpo?
¿Y si pensarlo y escribirlo no hicieran exactamente el mismo trabajo?
Puedes haber entendido muchas cosas de lo que te ha pasado y, aun así, seguir volviendo a ello una y otra vez. Entender por qué te pasa algo es importante, pero no siempre modifica la historia que sigues contándote por dentro, las palabras con las que la recuerdas ni el lugar que ocupa en tu vida.
Escribir para sanar no sustituye a la terapia ni intenta hacer el mismo trabajo. Te propone otra cosa: convertir aquello que vuelve a tu cabeza en material que puedes poner delante de ti, mirar, ordenar, cuestionar, explicar desde lugares distintos y reescribir sin modificar los hechos. Porque una cosa es saber qué te ha pasado y otra es descubrir cómo te lo estás contando.
Quizá no necesitas pensarlo más. Quizá necesitas descubrir qué pasa cuando lo escribes.
Responde estas doce preguntas sin pensar demasiado y después hablamos.
