Dejar de escribir durante un tiempo no significa haber perdido la capacidad de hacerlo. Sin embargo, cuando han pasado meses o años es muy fácil sentirlo así. Abrimos un documento antiguo y aquello que antes parecía cercano nos resulta extraño, releemos nuestras páginas y solo vemos lo que cambiaríamos, o pensamos que para volver deberíamos recuperar exactamente a la persona que éramos cuando escribíamos. Pero no se vuelve nunca al mismo lugar. Mientras no escribíamos hemos seguido viviendo, leyendo, observando, cambiando de opinión y acumulando experiencias, y todo eso forma parte también de la escritura aunque durante ese tiempo no hayamos escrito una sola página. Volver no consiste en recuperar el ritmo perdido ni en continuar obligatoriamente el proyecto que dejamos. Puede significar empezar otra cosa, releer lo antiguo desde una mirada nueva o simplemente recuperar la costumbre de sentarnos a escribir sin saber todavía adónde vamos. En el Campus Lolita acompañamos también esos momentos porque los recorridos de escritura no están pensados únicamente para quien empieza por primera vez. También pueden servir a quien escribió durante años, se detuvo y ahora necesita reconstruir una relación con la escritura que ya no será exactamente la misma. No hay que regresar al punto donde lo dejamos. Hay que empezar desde la persona que somos ahora.
El Recorrido Total de Escritura permite recuperar ese camino de forma pautada, volver a trabajar las herramientas, leer lo que hacemos con criterio y construir una práctica que no dependa únicamente de tener una época especialmente inspirada o disponer de muchísimo tiempo. Si ya existe un recorrido literario amplio y lo que buscas es una inmersión para convertir la escritura en oficio, el Máster del Campus Lolita plantea un proceso mucho más intenso. Y si después de tanto tiempo ni siquiera sabes dónde situarte, puedes hacer el test para saber cuál es tu camino ahora, porque quizá lo que necesitabas hace cinco años no tenga nada que ver con lo que necesitas hoy. También puedes consultar las becas del Campus Lolita si la situación económica dificulta que puedas retomar un recorrido. Haber dejado de escribir no borra lo aprendido ni convierte aquellos años en tiempo perdido. A veces incluso ocurre lo contrario: cuando volvemos descubrimos que ahora entendemos cosas que antes no podíamos comprender, que tenemos preguntas mejores y que nuestra mirada se ha hecho más compleja. No necesitamos pedir permiso a la escritora que fuimos para empezar otra vez. Podemos regresar con nuestras interrupciones, nuestros cambios y todos los años que han pasado. Porque volver a escribir no consiste en recuperar el tiempo perdido. Consiste en descubrir qué podemos escribir precisamente porque ese tiempo también ha formado parte de nuestra vida.
