El compromiso del Relato Sanador
Trabajar por la paz no es solo evitar los conflictos.
Es crear espacios donde se pueda hablar de lo que duele, sin miedo, sin prisa y sin sentirnos solas. Es sumar la voz de la gente a la que no escuchamos lo suficiente y dejarnos educar por todas ellas, por todos ellos.
Desde el Campus acompañamos a víctimas de la violencia (íntima o social), la pobreza y la exclusión. Gracias al dinero que aportan los y las estudiantes, preservamos pequeños fragmentos de la memoria de la dignidad colectiva y nunca dejamos fuera a ninguna alumna que no pueda permitirse nuestros programas o nuestros recorridos.
El Relato Sanador no es solo una metodología literaria: es el resultado de años de trabajo directo con personas, familias, adolescentes y colectivos en situación de dolor, vulnerabilidad o violencia.
Es un proyecto que se fundamenta tanto en el pensamiento literario como en una práctica social profunda, rigurosa y continuada.
A lo largo de los años hemos desarrollado y sostenido:
– Procesos de sanación para víctimas de abuso, con protocolos específicos, espacios seguros y un acompañamiento profundo que hace posible mirar aquello que hacía daño sin destruir a la persona.
– Intervención social continuada con adolescentes, familias y comunidades que necesitaban espacio, estructura y una manera distinta de entender el dolor y su movimiento interno.
– La participación activa en el legado social del Campus, impulsado por Lolita Bosch, donde hemos trabajado contra la violencia, la impunidad y el silencio, y que puede consultarse en la página web de la escritora.
– El trabajo con menores y adolescentes en el Centro Terapéutico Font Fregona, donde aplicamos el Método Mandarina para transformar el dolor corporalizado, recuperar la voz y construir un centro de gravedad propio.
– Colaboraciones con el Institut Català de la Salut, acercando nuestra mirada literaria y sanadora a profesionales de la salud y a equipos de intervención emocional.
– Charlas y conferencias sobre cómo la literatura puede intervenir nuestros cuerpos, ordenar el dolor y contribuir a una sociedad más pacífica, justa y habitable.
Todo este camino nos ha llevado a una convicción profunda:
cuando la literatura se pone al servicio del cuidado y de la vida, puede transformar cuerpos, relaciones y comunidades.
Puede hacer habitable el dolor y puede generar paz.
El Relato Sanador es nuestro compromiso para que esta fuerza —literaria, humana, ética y política— llegue allí donde es necesaria.

